Las “INTRO” de las series. Piezas de arte de la Nueva Televisión.

Elvio Sánchez
Vertigo-alfred-hitchcock

En 1958 el personaje de Scottie Ferguson protagonizado por James Stewart, caía al  precipicio atraído por una espiral en los tejados de San Francisco. Así arrancaba Vértigo de Hitchcock. Hoy, casi 50 años después, en el opening de la serie televisiva Mad Men, se repite aquella espiral de atracción por el vacío en la caída de una silueta trajeada, sin sostén en las alturas, reflejada en unos acristalados rascacielos de la “Gran Manzana”.

No es casualidad que nombremos a Alfred Hitchcock ya que fue él quien revalorizó a las “INTRO”, como el ADN de lo que su historia estaba contando.

Son muchos los factores que definen los objetivos y las necesidades en la creación y producción de las “INTRO”, tanto para formatos de cine como para series de TV.  Factores que aún hoy, siguen siendo tema de discusión en el sector.

Aunque cada vez son menos, aún hoy tenemos fervientes defensores de la austeridad en el diseño, especialmente directores que se mueven en el circuito del cine independiente, con la idea de que la mayor parte del presupuesto, vaya dirigido a la historia en si misma. Este punto de vista, es seguido a ultranza por muchos directores, entre ellos Woody Allen.

Hoy en día y especialmente desde que HBO revolucionó la industria audiovisual, las “INTRO”,  han pasado a formar parte fundamental de la narración.

Entre los años 1959 y 1964, apareció Twilight Zone, conocida en Latinoamérica y España como la Dimensión Desconocida. Serie creada por Rod Serling, él hacía a las veces de narrador, que revolucionó el formato audiovisual de la época, para convertirse en serie de culto.

En esta ocasión el concepto de “INTRO” pasó de informar sobre las personas que estaban detrás de la película (actores, directores, guionistas, etc) a convertirse en el icono visual de la serie.

En poco menos de dos minutos, aquello que aparecía frente a nosotros se convertía en algo hipnótico, algo que nos dejaba vislumbrar la suerte de los protagonistas, aumentando el interés. Por otro lado cobró vital importancia la música, convirtiéndola en una herramienta vital de recordación.

Otro ejemplo de esto último es Star Trek, que hizo de su “INTRO”, una pequeña sinopsis de la serie.

Esta evolución en la manera de crear contenidos, no sólo se limitó a la ciencia ficción, o a las historias policiales ó de terror… sino que el humor y la comedia también comenzaron a utilizarlas.

En septiembre de 1966 apareció el Super Agente 86 (Get Smart), un ejemplo en donde el Storytelling, la banda musical, y el diseño tipográfico trabajan al unísono para meternos en las particularidades del personaje, dejándonos claro el tono de la serie. La influencia de Saúl Bass obtuvo sus frutos.

Pero cuando la ciudad estaba en peligro, vino Batman para ayudarnos.

Con esta simple premisa nos llegó esta serie que fue exhibida entre 1966 y 1968. Con una “INTRO” que por medio de dibujos animados y onomatopeyas creó un impacto en la cultura pop jamás visto.

Pero no todo nos vino de Estados Unidos, también la BBC con House of cards (la versión inglesa), serie creada en los años 90’ con un formato muy original, solo cuatro episodios basados en la novela del premiado Michael Dobbs, nos ofreció una “INTRO” interesante. En pocos segundos el personaje central nos introducía en los vericuetos de la política británica post Margaret Tatcher hablándonos a cámara.

En 1994 apareció la serie The Kingdom de Lars Von Trier. La apertura de esta serie danesa rompió todos los cánones vistos hasta el momento, sobre todo por el tono que se le dio a una “INTRO” de una historia de casos paranormales dentro de un hospital. El mismo Lars aparecía en la “INTRO” de cada episodio ofreciendo opiniones enigmáticas.

A esta serie se la comparó por su parecido con una serie que había dado mucho que hablar tres años antes, Twin Peaks. Creada entre los años 1990 y 1991 por David Lynch y Mark Frost. Tiene una de las “INTRO” más largas y mágicas que he visto, casi tres minutos…en donde nos introduce al mundo de la serie, un mundo inhóspito y desconocido, en donde la música de Ángelo Badalamenti nos lleva de la mano a ese territorio de falsa tranquilidad.

En el 2001, con Six Feet Under que se vio un antes y un después en la industria. Reconocida como una de las mejores series en la historia de la TV, su “INTRO”, ideada por Alan Ball, con música de Tomas Newman y dirección creativa del estudio Digital Kitchen, nos hace experimentar el concepto básico de la serie:

El paso de la vida a la muerte.

Pero para mantenernos en vilo, en el 2007 HBO nos pone en el camino a Mad Men.

Un hombre cae el precipicio, entre edificios de oficinas en Manhattan. Nada ni nadie pueden evitar su caída.

Un increíble trabajo del estudio Imaginary Forces y un gran tema de conversación: Un hombre que vende su sueño americano, cae al vacío.

Para continuar con esta época de oro para las series americanas, nos llega esa entrega maravillosa, cautivante y aterradora que es True Detective. La serie creada por Nic Pizzolatto y dirigida por Cary Fukunaga.  Con una “INTRO” diseñada por el estudio de diseño “Elastic” que perfectamente podríamos considerar, como una pequeña obra de arte.

Son cientos los ejemplos que se me vienen a la cabeza y la lista sería interminable.

El listón está muy alto…mientras tanto disfrutemos en nuestros sofás de esta época maravillosa en la creación de historias.